domingo, 19 de febrero de 2017

[Progreso] ¡Ruta de Ethan escrita!


Entre una cosa y la otra, finalmente acabé de escribir la ruta de Ethan. Aun no puedo creerlo >w< Con esto, la mitad del guión está escrito.
Fue una ruta difícil de escribir debido a que está dirigida a resolver el pasado del protagonista (en las otras rutas se aclaran algunas cosas pero no todas), lo que en cierto modo sentaba las bases para lo que debo incluir o no en las otras dos rutas que quedan por delante. De todos modos estoy satisfecha de cómo ha quedado, en particular la escena final (que igual seguro cuando me ponga a programarla le termino haciendo mil cambios a todo). Tuvo algunas modificaciones inesperadas que la desviaron de lo planeado en mis resúmenes, pero por suerte pude manejarlos xD Como que acabó con más romance entre Jackie y Ryan del que había planeado en un principio, pero no creo que eso moleste a nadie (?).
Me tomó un gran esfuerzo escribirla y solo espero que, a pesar de que Ethan no tiene ningún interés romántico en esta, alguna que otra persona la juegue xD ya que desde mi punto de vista es la ruta principal y la que contiene el final verdadero que yo le daría a la historia. De un modo u otro, siento que aprendí un montón escribiendo esta ruta acerca del ritmo y tono que quiero darle a las otras dos, así que aun si sé que será una ruta poco popular, valió la pena... ¿creo?
Ahora que la ruta de Eth está escrita he comenzado la de Ryan, sobre la cual me llevé una sorpresa al darme cuenta de que hace bastantes meses atrás escribí un resumen detallado de la ruta que cuenta evento por evento.... y que tiene apariencia de que voy a poder seguir más al pie de la letra que el de Ethan xD.
El resto de los aspectos no ha avanzado mucho, aun estoy programando la ruta común y haciendo algunos dibujos para los menú (como el que he puesto arriba, que es parte del menú principal).
¡Nos leemos en Marzo!

jueves, 12 de enero de 2017

[Historia extra] La primera taza

Esta es una historia extra sobre Ethan y Jackie, sin spoilers sobre ninguna parte de la historia. En el juego es una escena desbloqueable que se puede visualizar desde el menú Extras. Recomiendo leer las páginas de información general y personajes antes de leer la historia, para algo de contexto de por qué se conocen Ethan y Jackie y sus personalidades.
Al final decidí subir un par de extras para darle un poco de vida al blog cada tanto, ya que al trabajar principalmente en el guión no tengo mucho que mostrar... Esta vez traigo una historia extra, que fue difícil elegir porque la mayoría son continuaciones de escenas de las rutas y llevan muchísimos spoilers xD. 
Por cierto, gracias a que estuve de vacaciones el guión ha avanzado bastante. La ruta de Ethan ya está casi terminada, falta la escena final y los distintos finales. Con un poco de suerte, la entrada mensual de Febrero será para anunciar que ya esté escrita...


Fue un gran esfuerzo, pero finalmente conseguí sentar a Jackie en una mesa de la cafetería en que ella trabajaba por las mañanas. Lo que no conseguí fue hacer que quite su expresión de enfado.
—No comprendo por qué estás obsesionado con esto.
—Y yo no comprendo por qué te opones tanto.
—Ya te lo he dicho: es un líquido oscuro y con olor fuerte. Además, tengo entendido que es amargo. Por donde lo mire, parece veneno.
Diciendo esto, miró dentro de la taza de café que tenía en frente. La tomó por el asa y la removió un poco, devolviéndola a su lugar sin beber ni un sorbo.
—Hicimos un trato, ¿cierto? He cumplido mi parte, cumple la tuya —dije, sonriendo con algo de malicia.
Sabía que por más obstinada que fuera, no podía negarse a cumplir con su palabra. Aunque no hacía mucho caso a las leyes, tenía un sentido del honor muy particular.
Finalmente, regresó a su media sonrisa usual. Solo ver la mirada orgullosa en su rostro podía provocarte un mal presentimiento.
—Está bien, tienes razón. He hecho una promesa, debo cumplirla. Pero te aseguro que te arrepentirás de esto.
Sin duda era lo mismo que le decía a sus enemigos antes de darles una paliza.
Esperaba que Jackie bebiera un sorbo con un poco de cara de desagrado y nada más, así que me sorprendí cuando levantó la taza y lo bebió todo de un trago.
Como era de esperarse, su expresión de asco fue mucho peor de lo que imaginé.
—¡Aggh! ¡Es horroroso! ¡Qué amargo!
—No se suponía que lo bebieras de un trago, sino de a sorbos…
—¿Para prolongar el sufrimiento?
—Para saborearlo.
—Bueno, aún lo estoy saboreando. Desgraciadamente, creo que lo estaré saboreando durante meses.
Sacó la lengua y frunció el ceño. Aún si se suponía que estaba disgustada, admito que el gesto me pareció un poco tierno y gracioso.
—¿Por qué sonríes? —dijo cuando levantó la vista hacia mí.
—No estoy sonriendo.
Abrió la boca preparada para discutir, pero pareció arrepentirse al segundo siguiente. En vez de quejarse, sonrió con picardía.
—Crees que es gracioso, eh. Muy bien. Sonríe mientras puedas.
—Recuerdas que esto es parte de un trato, ¿no? Yo ya hecho mi parte y tú no puedes tomar vengan—
—¡Eh, Mari! —llamó con alegría, al parecer refiriéndose a una de las meseras.
La miré con extrañeza y, antes de que pudiera preguntarle qué estaba haciendo, sujetó mi mano por encima de la mesa. No pude más que mirarla con sorpresa antes de que la camarera se acercara.
—¿Sí, Jackie?
Mi Eth justo estaba diciendo que quería beber otra taza de café. ¿Podrías traer una?
Su voz fue demasiado dulce para ser real, su sonrisa demasiado inocente. Sin duda era parte de su actuación como la simpática mesera extranjera. ¿Pero cuál era el punto…?
La tal Mari nos miró y soltó una risita antes de alejarse. Jaqueline tardó unos segundos en soltar mi mano.
Luego examinó mi rostro con su mirada, pero apuesto a que se decepcionó. Yo era un poco lento en ese entonces, y la breve escena no había hecho más que dejarme atónito.
—¿Qué fue eso?
—Mi venganza —Sonó tan satisfecha como una niña que se ha salido con la suya.
—No lo entiendo.
La miré con el ceño fruncido. Había sido una venganza francamente indolora.
—Ry tiene razón. A veces eres adorable.
—No lo soy.
Jaqueline no contestó. Solo puso los ojos en blanco y se reclinó hacia atrás en su silla, moviendo la cabeza de lado a lado.
—¿No lo entiendes? Mari ha creído que eres mi pareja. Y esa chica esparce rumores como si fueran la gripe.
La miré con el ceño fruncido. No me sentía enfadado, pero sí confundido.
—¿Por qué quieres tener un rumor como ese dando vueltas? Puede perjudicarte.
En ese momento estaba sonriendo, pero podía recordarla llorando y sujetando con fuerza su collar, diciendo el nombre de su prometido muerto hacía unos meses. Nunca había visto a la dragón coquetear con nadie, y siempre había creído que el tema de la pareja sería uno sensible, algo respecto a lo que no bromearía.
Sin embargo, su expresión no se inmutó ni un poco.
—¿A mí? Nadie me conoce aquí. Ni siquiera saben mi apellido real. En cambio, tú… Digamos que deberás acostumbrarte a la idea de que las chicas no se te acerquen por un rato.
—¿Hm? No es como si se me acercaran ahora tampoco. Aunque en cierto modo es un alivio que haya sido una venganza tan poco efectiva.
—De verdad que no entiendes nada.
Se levantó de la mesa en cuanto hubo dicho esto. Como siempre, no me dio espacio a replicar.
—Iré a pagar la cuenta, en seguida vuelvo —dijo Jackie con total naturalidad.
—Iré contigo—
—Claro que no. Mari está a punto de traerte un café, ¿recuerdas? Sé un buen chico y quédate. Aprovecha la oportunidad, seguramente será la última vez en un buen tiempo que una mujer pagará por ti.
Juzgué que era inútil explicarle por enésima vez que en Dülik teníamos la costumbre inversa. Por otro lado, temía que si me oponía ella acabara “vengándose” nuevamente.
Al ver que me quedaba en el lugar, se dispuso a irse.
—Oye, pero la próxima vez me dejas pagar a mí —protesté sin mirarla a los ojos.
—¿La próxima vez?
—Bueno, es cierto que no te ha gustado venir a beber café pero…
—Para ser sincera, creo que no me ha disgustado tanto tampoco.
La miré de reojo para comprobar que no me estuviera tomando el pelo. Me sorprendí al ver que no había en su rostro la sonrisa orgullosa de siempre, sino una amable y cargada de afecto.
Incapaz de mantener una mirada tan intensa, bajé la vista hacia la mesa.
—Creí que habías dicho que era horroroso.
—… en serio no sé si eres adorable o solo un poco tonto.
La oí reír por primera vez en mucho tiempo.
Había momentos como ese en que me costaba comprender las intenciones de Jackie. Sin embargo, oír su risa me hacía sentir aliviado y cálido por dentro. Aún si muchas veces reía a costa de mí. Y que luego de aquella vez realmente ni siquiera mis compañeras de trabajo se me acercaron por un buen tiempo.
Mientras la veía irse, no pude evitar preguntarme qué pasaba por su mente. A veces era enigmática, pero no podía quitarme la sensación de que si ella estaba bien, todo parecía estarlo.